La vida se pasea de punta en punta huérfana,
con los uñas lastimadas de escarbar.
Ni el cielo ni la tierra.
Ni bocas ni rimas.
Se monta suicida y sale
Violenta, frágil.
La quiero abrazar y me da miedo,
es más fácil que me mire
Mientras
sigo caminando sola,
indecente.
Silenciosa.
Como una flor que se cierra
y airosa descubre
la humedad de morir.