sábado, 30 de diciembre de 2006

hollar-me.


Estoy ahogada en la tierra
de la no resurrección de la carne.
Miráme.
No te atrevas a salvarme.
Todavía no.
La otra sombra sobra y duele.
Aún no destierres tu cuchillo
ni me des un orgasmo.
Necesito morir retorcida
del terror de mis ángulos.
Dormida sólo hoy.
Con el pudor de ver
accidentalmente
alguna de las deformidades
de mi mente
y saber que no hay
más que el miedo de mí
entre mis escombros.
Me encorbo y estorbo.
Frotarme la piel y saber
que soy ¿humano?
es mi mayor
incomodidad.
En este minuto
bebo sin sed.
-Me miro y sigo siendo
asquerosamente normal-