Se distorsiona
en la nube ocular
como una danza enferma
de muñecas celestiales.
Es perfecta.
Si alguien un instante la mirara
entonces solo desearía
perderse en su figura efímera,
en los cuentos abismales
que se ocultan entre sus piernas.
¿Y qué importa si solo fuera
un pasaje a la cúspide terrenal?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)