domingo, 20 de abril de 2008

A media ventana, tu luz.
no sé dónde estás
miro y busco en la grieta,
en la gran estría del tiempo,
no se dónde tus manos fértiles se sudan,
me arrancan.
No se dónde tu boca-baldío.
Tu olor.
Dónde ella.
Dónde incolora.
En el útero del caos, te busco,
primavera;
l a n o c h e e s l a r g a
y quema.

Ave ciega

La vida se atropella como un perro,
sordo,
bastardo.

Vos te postrás como una monja
y me arrancas los ojos.

Soledad.

Clavas en mi pechos
tus uñas


frías



congeladas.



Me arrojas a la noche,
al vacío de la luna.



Soledad..

domingo, 13 de abril de 2008

Somos
eterno
resquebraja
miento
de la cabeza
del tiempo.

martes, 25 de marzo de 2008

Mas tarde más temprano
la cama es un bosque desierto
despierta puedo ver
la tara de los hombres
la tala de los árboles
el llanto de los animales
perdidos

Y cuando digo a mi misma
los animales
son niños eternos
ninguno de esos hombres
detiene su mano y me oye.

domingo, 23 de marzo de 2008

La mesa estaba tan cerca
que se comió a mi nariz,
los ojos de esa mujer gato
traspasaban mi cara
como un fuego.
Las puertas todas
estaban tan lejos
que me quede
mirando
el vacío
hasta que
huí
en estado de shock
como si un
tren
estuviera ladrando
sobre mi cabeza
hueca.

-

Hierven en mi garganta
como gorgojos
las palabras que no dije

se endurecen como nervios
en mi lengua dormida
que muerdo

en mi estómago se clavan
los silencios como abrojos,

se clavan y pinchan
se clavan y pinchan
se clavan y pinchan
se clavan y pinchan.
Caminamos por la calle, vos me ayudas a buscar un refugio para la muerte, pero no puedo mirar ni siquiera los colores. El estado general es el ardor, el llanto. ¿Por qué adore tanto tiempo, las noches, los árboles muertos, los bares, los recuerdos perdidos? Oígo desde lejos la agonía de los niños que vinieron y no quiero estar aquí, miro sus rostros y me inhibo. Podría tal vez ir a un bosque a mirar las ramas de los árboles inocentes, finitas, envolverme en esa frasada de cielo y recordar tu cara a la vez. Pero tengo miedo de morirme, tengo miedo del viaje. Y no hay lugar para los que temen la muerte. ¿A dónde van los que le temen a la muerte? A nignun lado, no hay lugar para ellos. Tengo miedo, por qué yo, arrebatada, y vos inconsciente, nos patinamos de la frente de no sé qué Dios escarchado y nos perdimos. Y no tenemos frío, no, las manos no nos sudan, vivimos. Pero la muerte se dice en todas partes , en el sol, en las fuentes, en las estatuas que envejecen sin camino, en los animales, en los hombres, en las mujeres , en las bicicletas, en las voces.. todo lo que perece es muerte, aunque sea eso mismo el naciemiento de todo lo que viene. Tengo miedo a la velocidad de mis pulsaciones, descontroladas, que hacen música y nadie puede oírlas. Y yo quisiera correrme, insólita, de este cuerpo que tiembla mío, pero no. Totalmente perseguida, sobre mi pecho una aplanadora de universos me oprime. Todo es parte de la muerte, y yo pretendo un lugar donde no exista.