me cortabas como a una piedra
el corazón a la mitad, de la ternura
que me dabas
no dejaba de hacerse magia
el viento
el cielo
el silencio
y todo lo que brillaba
teniás los ojos cada vez más chinitos
y tus ojos aumentaban
en silencio mi silencio
todo mi
cuerpo meditaba
tu forma
sin decirte en voz alta
lonovisible que estallaba