martes, 30 de octubre de 2007

Las palomas


Las palomas vuelan,
no resisten
el desamor.

La amnesia es divina
mientras ocurre el instante
Somos instante ahora
y ahora también es mañana
y ayer.
Las palomas
comprenden
emprenden el vuelo
en silencio.

domingo, 14 de octubre de 2007

Ventanilla.

La noche
es más lenta
que la indigestión

a través de la ventanilla
los pueblos
desaparecen


y las preguntas
arrojan el alma
junto a las vías.

Uno.



Fatal destino de tu mano,

penetrar la coraza más allá del sismo.




miércoles, 10 de octubre de 2007

caba yo-yo empachado

Vueltas sobre tu mismo yo
vuelta a las vueltas
sobre los blandos sesos..
Encarnás el loco caballo ciego.
¡Estás empachado, sí!
Corre empachado
el caballo ciego loco
sobre negros campos.

Loco caballo ciego

ca-ba-yo-yo-yo
¡Ego! ¡Si! - ¡Ego! ¡Si!
ciegoegociego.egociego.ego

jueves, 20 de septiembre de 2007

a

Costillar de poesías divinas
exhalaciones
del musgo
labradoras
asesinas del sexo.

Ríos brillantes
en la gruta de las letras
Infinitas semillas se encienden
se sublevan mansas ciegas.

jueves, 13 de septiembre de 2007


Lluvia semen
Fuente santa nos nacemos.
Aceitamos el edén,
destilamos el río
celestes hervimos,
nos ocultamos.
Caldo obsceno somos
ardemos noches
desde allí,
detrás de las sombras
nos invocamos.


martes, 11 de septiembre de 2007

Quizás

Tu boca me seduce en el décimo instante antes de que te decidas a salivar la gran mentira.
Me haces parte del envoltorio falaz con que tejes la nube sometida a mis ojos que no aciertan en elegir la justa ceguera, se atropellan en los subsuelos en los que reparas el sin sentido.
Tu corazón está muerto, está flaco y asqueroso. Pero también a él lo seduces y lo ocultas con historias de otras épocas, hurgando invisibles huesos lo callas, lo entierras. Y caminas herido creyendo que algún día vas a encontrar la perra que se embaraza en tu cabeza, la vida que no tienes, la fotografía perfecta, la luz divina.
¿A dónde entierras los muertos que creas en tu verbosidad?
Tu poesía no existe y le crees. Tu poesía es un muerto más, vagabunda que te sigue sin manos ni pies, parte de tu respiración esquiva, tu juego morboso de ocultarte en las letras. No has probado aún conjugar la atmósfera, arder en el aire siendo día, siendo noche. No has sabido ser ella, solo has intentado bosquejarla en hojas arrugadas cadavéricas. Quizás me equivoque y tus letras Si existen, quizás la única vida que te friegas sean los versos viejos que escribes. Tal vez el único aliento que no se resiste a ser desfigurado y manoseado. Quizás –quizás- la manera en que intentas conservar tus rancias células.