jueves, 13 de diciembre de 2007

Perdidos

Mis pómulos
son el dolor de la tierra

tan blancos
como las manos caídas de Dios.


La gente duerme en las calles.
La gente duerme en las calles.
La gente duerme en las calles.
La gente duerme en las calles.


La otra gente duerme abajo de la gente
que duerme en las calles.

Todos duermen,
menos los perros.

Los perros nunca duermen.

¡Cuanta simpleza en los ojos
de algunos seres que la tierra se traga!

¡Cuánta inocencia acorralada
en los rincones animales del cemento!

Todos duermen
mirando de reojo el subsuelo.

Los ancianos despiertos
pronuncian el secreto sin voz:

Somos peces de carne de luz

al fondo del subsuelo seco subterráneo.