lunes, 2 de julio de 2007




La insistente búsqueda,

la mirada ardida.

La pesadilla serena

de cada instante

que fluye despedazándose

sin olas.



Un cuarto cualquiera,

antigua luna deslenguada.



Todas bailan con sus trágicos vestidos, felices.



¿Dónde está ese rayo?

¿Dónde se dispara la muerte?

¿Dónde se dilata el horizonte?



¿Por qué es que no te veo?



Hay una flor mojada en mi pecho,

secándose con ganas de volar.

Cada noche.